noviembre 06, 2005

Requiem y mensaje a un amigo

Esus el agua

El agua del lago se transforma en un espiritu del agua, después es atraído hacia las nubes , descansa allí algún tiempo , y luego cae en forma de lluvia para ser de nuevo parte del lago.


Con estas palabras que simbolizan el ciclo de la existencia, en que cada vida, Emergiendo del Caldero de la Creación, desde ese lugar común denominado la Fuente de Todos los Seres, hace un circuito completo cuyas acciones y eventos más relevantes son observado por Dian Cet, EL Juez Principal, para finalmente hacer el viaje de regreso , que permite cerrar el circulo, y volver a esa Fuente Primordial, liberando el espiritu del cuerpo., deseo iniciar mi reflexión.

Requiem para un amigo que ha pérdido a su padre :

No resulta fácil articular alguna frase para expresar la emoción y los sentimientos que se vienen en un momento como este, por una parte, está el saber que el ciclo se ha cumplido , y por lo tanto , no debiera ser motivo de dolor, sino más bien de descanso, pero, tambien está esa nostalgia de no volver a encontrarse con esa persona que hemos amado, y que ahora, simplemente, pasa a ser parte de nuestros recuerdos.

Mi actitud y pensamiento frente a la muerte, en gran medida está sustentada en la filosofía Anouit , que observa con resignación y asombro los ciclos vivientes.

Resignación para aceptar los designios del destino, en que en un instante eres cazador , y de pronto eres presa, y en esta dualidad, en este juego de la supervivencia , la vida y la muerte aparecen ineludiblemente entrelazada, Y por lo mismo, no se puede entender la una sin la otra, ambas se necesitan para coexistir, y así, el término del camino representa un proceso previo para dar paso a nueva vida. Este morir y renacer le da un orden al universo, al caer el arból sirve de nutriente a toda una comunidad biológica , que vuelve con fuerza a brotar proyectando nueva vida,

Asombro, porque a pesar de observar por milenios este comportamiento, no terminamos de comprender el sentido de la vida misma, y que en lo cotidiano, resulta tan familiar, cercana , pero a la vez, desconocida, Es este no entender, lo que nos hace temer este fenómeno extraño, en que ese soplo vital que le da animación a la materia, así, sin más abandona esta, y deviene la espantable muerte, otorgando un carácter misterioso a la vida que nos asombra y maravilla . En realidad, nadie sabe en que consiste la vida, solamente observamos que el comportamiento de todos los seres vivos, apunta en el mismo sentido, esto es, preservar la vida, no importa el tamaño, genero, especie, ni el número de células, que lo constituya, su función vital es perpetuarse. Y cada afán va asociado a este cometido.

Durante siglos hemos buscado respuestas y explicaciones desde distintos puntos de vista, primero fue una aproximación psico-religiosa, en que los muires, chamanes, y nigromantes, le daban un carácter místico y mágico, altamente congruente con un sentimiento atávico, una forma instintiva de percibir la naturaleza.

Más tarde, advinieron formas de carácter y naturaleza teológica, esto es, reveladas por Dios mismo, quién usa medios humanos para cumplir estos fines, pero el narrador es un escribiente, un secretario que está inspirado por la Palabra.

Con el devenir de la modernidad, se buscan explicaciones científicas, mecanicistas, panteístas, matemáticas, químicas, y otras paranormales, agnósticas y paganas, y así todas, y cada una de ellas , no develan en que consiste la vida y menos el sentido de ella.

Sin perjuicio de la enorme telaraña de teorías y sesudos intentos explicativos, la vida y por lo tanto la muerte, siguen siendo esa compañera frecuente, pero de la cuál en verdad no sabemos mucho.

Pareciera que al igual que el ciclo de la vida, la mejor manera de comprender , o más bien de contemplar la existencia , considera volver a los origenes y aceptarla con esa tácita, serenidad y sabiduría , que tuvieron los primitivos homínidos, que más bien obedece a los instintos naturales, y a una percepción mística acerca de lo sobrenatural.

La tradición judeo cristiana, nos habla de una perspectiva ética y semántica. en que la vida , continua después de la muerte, en una forma diferente, inmaterial, ingrávida, alejados de las limitaciones que impone la coexistencia en un cuerpo, el espíritu, el alma, en definitiva, pasan a un estado de mayor grados de libertad y plenitud.

Cualquiera sea la connotación, tendencia e interpretación que se le quiera dar a la muerte, todas coinciden en una suerte de instante de separación del cuerpo material, con un hálito misterioso, inmaterial, llámese , espiritu, alma, energía, flama, que ánima y otorga consustancialmente eso que denominamos vida.

La presente no tiene otro propósito que manifestar mí solidaridad hacia mi amigo, la familia, en el díficil momento en que enfrenta la pérdida de un ser tan querido como el padre, pero, estoy cierto que desde el más allá , el difunto observa con un sentimiento de plenitud, sabiendo que está en mi amigo, realizado, sereno y en paz.



SALMO 103 Dios es amor
Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece; pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar dónde estuvo vuelve a conocerle

1 comentario:

Iris dijo...

Hola de nuevo Miguelángel, que interesante lo que tienes aquí. Leí la celebración con Matilde y el requiem ...
Del primero me encantó la fantasía y delicadeza, del último su profundidad. Sin duda la muerte y la vida son nuestro gran misterio, que en vano intentamos develar. Apenas si logramos vislumbrar sus reflejos en la cercanía con el arte en cualquiera sea su expresión. Tal vez también en los números, supuestamente tan rígidos y sin alma, que tu sabes tan bien transformar.

¿Se encontrarán en algún espacio de ese gran misterio, el alma del ingeniero y el artista?

Iris.